Jesús en mi “pesebre” cambió mi vida

Navidad significa “nativitas” (nacimiento) y es una fiesta muy importante de origen religioso en la que los cristianos conmemoran el nacimiento de Jesucristo.

La Navidad es una fiesta con varias caras: las familias se reúnen y disfrutan juntas de comidas especiales, se cuentan unos a otros las vivencias del año que termina y se intercambian regalos, incluso algunos hacen largos viajes para encontrarse de nuevo con sus seres queridos. Este aspecto de la fiesta de Navidad tiene una connotación mágica y maravillosa, pero para otras personas estas fechas pueden ser muy tristes porque recuerdan a alguien que falta en sus vidas o tal vez porque estén solas.

El otro aspecto predominante de la Navidad actual es que se ha convertido en una fiesta muy comercial en la que tiendas y grandes superficies nos bombardean con publicidad. Es una fiesta de colores, luces y de  alto consumismo. Las calles y negocios están llenos de gente que va y viene, y se conduce con mucho nerviosismo. Esta celebración, que debería ser un evento de paz, debido al aspecto comercial y consumista, nos provoca a todos mucho estrés.

Conrado Grandville, director de Luposan-Ibérica, con su perra Osa

Conrado Grandville, director de Luposan-Ibérica, con su perra Osa

Al principio dije que la Navidad es una fiesta de origen religioso-cristiano pero observando la realidad que nos rodea… ¿Es Jesús el “centro o protagonista” principal de esta fecha?  ¿Estamos quizás celebrando el “cumpleaños” de alguien que no conocemos, del que no hablamos o del que no queremos hablar o no creemos que existió?

Para descubrir más a fondo lo que significa “Navidad” tenemos que ir a la fuente, es decir a los Evangelios. En éstos encontramos que la finalidad de la Navidad, o del nacimiento de Jesús, que ocurrió hace más de 2.000 años, se puede resumir en un versículo del Evangelio según S. Juan 3:16 que dice así:

“De tal manera amó Dios al mundo, que envió a su único hijo para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna”

Si seguimos profundizando en los Evangelios, el mensaje general es que la venida de Jesús a la tierra fue para que creyésemos de verdad en él y, hablando simbólicamente, él naciese en el “pesebre de nuestros corazones”.  Los Evangelios dicen que Dios ve nuestros corazones o almas como si fuesen “pesebres”. ¿Por qué? Porque nuestra situación y realidad se asemeja a un pesebre, aunque no lo queramos reconocer. En las mismas condiciones que suele estar un pesebre lleno de animales suelen estar algunos corazones, llenos de malos pensamientos, corrupción, engaño, falta de paz, agresividad, odio, envidias, celos, etc. Pero Jesús vino con el plan de nacer en nuestros “pesebres” o corazones para limpiarnos, darnos perdón, liberarnos, darnos paz, dar sentido a nuestra existencia y regalarnos vida eterna!

“En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (S. Juan 3:3)

La Navidad es una fiesta de origen religioso pero que se celebra sin la necesidad de creer en la existencia de Dios o de tener una experiencia personal con Jesús.

Tener una relación con Jesús no significa esforzarse por ser bueno o tratar de vivir correctamente, no se trata de no mentir, de no robar, ni de no matar, etc. Se trata de vivir a Jesús en nuestras vidas, de experimentar una relación personal con él, de sentirnos perdonados por él y de sentir el bálsamo de paz que da a nuestras almas. Muchas veces nos preguntamos el por qué de nuestra existencia, a dónde vamos y el para qué. Jesús da propósito a nuestra vida y esta experiencia  nos lleva a vivir en otra dimensión. Esto lo confirma el Evangelio de San Juan 10:10.

“Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”

Si experimentamos esta vivencia con Jesús, seremos más honestos, transparentes, tendremos paz, perdón, tranquilidad en nuestra alma y seremos más realistas como resultado de esa relación espiritual con Él.

Muchos decimos ser “cristianos”, pero el comportamiento que tenemos muchas veces es muy diferente al que debería vivir un cristiano según los Evangelios. Esto no significa que Cristo no exista o que su plan haya fracasado, lo que significa es que no hemos experimentado realmente la “verdadera Navidad”. Aunque esto suene a “chino” para muchos…  el Jesús de los Evangelios transforma vidas.

“Todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva” (2 Corintios 5:17)

FElicitación navideña de Luposan

Esta es mi historia personal: Jesús en mi “pesebre” cambio mi vida.

Mi experiencia actual como “perrero y mascotero de corazón” es el resultado de mi fe, de mi relación con Jesús y del profundizar en los Evangelios. Esto cambió mi vida y mi postura hacia los animales y la naturaleza. En mis años de juventud no fui amante ni respetuoso de la naturaleza ni de los animales, hice cosas de las cuales hoy me arrepiento profundamente y me avergüenzo… pero la fe en Cristo me dio un gran respeto y amor por toda la creación, porque aprendí a ver toda la naturaleza y sus seres vivos como criaturas creadas con amor por Dios; esto me cambió el “chip” hasta el punto de que ahora soy un activo protector de la naturaleza, los animales y de sus derechos. 

Con este sentir de la verdadera Navidad del Jesús de los Evangelios te deseo…

¡Feliz Navidad para tu vida personal!

Conrado Grandville

(Director de Natural Extra, Luposan Ibérica y Markus-Mühle España)

1 Comentario

  1. Excelente me ayudó a dar mi tema en la noche de oracion.

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